Así que volviendo a los baños del salón (que ya van a tener su canasta de primeros auxilios para fiesta), también se me ocurrió decorarlo... pero esta vez para las narices.
Me parecieron muy prácticos, perfumados y bonitos estos relativamente nuevos aromatizadores de ambientes, que son varillas de bambú, que se sumergen en aceites perfumados, y dejan una fragancia constante y suave en los ambientes.
Muchas veces los aceites vienen pigmentados; entonces salí en la búsqueda de uno celeste y uno naranja. Con el segundo tuve más éxito, pero el celeste me venía esquivando.
Entonces se me ocurrió -para cancelar el asunto, que venía muy largo para algo tan chico-, comprar ricas fragancias sin color, y decorarlos con la paleta del casamiento por fuera.
Y quedaron así:
Espero que se luzcan en el papel chiquito que les toca
y cumplan bien su trabajo ese día!
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